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Guía

Utensilios de cocina que duran: lista de comprobación por material

Material y lavado: los dos datos de la ficha que más influyen en lo que dura un utensilio de cocina, repasados en seis utensilios habituales.

Un utensilio de cocina bien elegido dura años; uno mal cuidado, unos meses. La diferencia suele estar en dos datos de la ficha que se leen poco: el material y las instrucciones de lavado. Esta lista recorre seis utensilios habituales y resume qué comprobar al comprarlos y cómo mantenerlos. Las cifras proceden de los modelos de nuestras comparativas.

Regla general: leer el lavado antes que el diseño

  • Apto para lavavajillas no siempre significa recomendado. Varios fabricantes de ralladores lo admiten, pero aconsejan lavar a mano para conservar el filo.
  • Madera y bambú se lavan a mano. Es así en todas las tablas de nuestra comparativa.
  • Acero inoxidable. Las denominaciones 18/8 o 18/10 indican el porcentaje de cromo y de níquel, dos elementos que influyen en la resistencia a la corrosión.
  • Silicona y plástico. Son ligeros y fáciles de limpiar; conviene secarlos bien antes de guardarlos, sobre todo si tienen pliegues.

1. Afilador de cuchillos

  • Piedra o afilador de pasada. Las piedras de agua permiten controlar el ángulo y afinar mucho el filo, pero exigen práctica. Los afiladores manuales de tres etapas se usan con una mano y en pocas pasadas.
  • Granos. En las piedras, el grano bajo (400) recupera filos dañados, el medio (1000) afila y los altos (3000, 6000 u 8000) pulen. Los kits más completos combinan dos piedras con cuatro granos.
  • Guía de ángulo. Algunos kits la incluyen. Para quien empieza, ayuda a mantener el mismo ángulo en cada pasada.
  • Tipo de hoja. Los afiladores de pasada no sirven para cuchillos de sierra; al menos un fabricante lo indica expresamente.
  • Base. De bambú o de silicona antideslizante: la piedra no debe moverse durante el afilado.

Mantenimiento: remojar las piedras de agua el tiempo que indique el fabricante antes de usarlas, aclararlas al terminar y dejarlas secar al aire, igual que la base de bambú.

Ver la comparativa de afiladores de cuchillos y, para decidir entre piedra y ranuras, qué afilador de cuchillos conviene en casa.

2. Tabla de cortar de madera

  • Acacia o bambú. Son las dos maderas más habituales en la comparativa. Las tablas de veta final colocan las fibras en vertical y muestran un dibujo de tablero de ajedrez.
  • Grosor y peso. Hay desde sets ligeros hasta una tabla que pesa 3,74 kg y tiene 3,5 cm de grosor: muy estable para piezas grandes, pero pesada de mover y de lavar.
  • Ranura para jugos. Recoge el líquido de la carne o de la fruta; varias tablas la incorporan.
  • Pies, asas y orificios. Los pies antideslizantes evitan que la tabla se desplace; las asas y los orificios facilitan colgarla.
  • Sets. Tener dos o tres tablas permite separar la carne cruda del resto de alimentos.

Mantenimiento: lavar a mano con jabón suave, secar enseguida, guardar en vertical y aceitar con regularidad con un aceite apto para uso alimentario; un fabricante recomienda hacerlo una vez al mes. Ninguna de las tablas comparadas admite lavavajillas.

Ver la comparativa de tablas de cortar de madera.

3. Rallador

  • Cuatro caras o rallador plano. Los de cuatro caras combinan rallado fino, medio y grueso con una cara para láminas o juliana; los planos con mango resultan más cómodos para queso o cítricos.
  • Recipiente. Algún modelo integra en la base un recipiente de 150 ml que recoge lo rallado.
  • Rallador rotativo. Funciona con manivela, reduce el esfuerzo de muñeca y aleja los dedos de las cuchillas.
  • Estabilidad. Una base antideslizante evita que resbale sobre la encimera.
  • Tamaño para guardar. Los formatos compactos rondan los 10 × 10 cm de base y caben en un cajón.

Mantenimiento: aclarar justo después de usarlo, antes de que el queso se seque, y cepillar en sentido contrario al filo. Aunque todos los ralladores comparados admiten lavavajillas, el lavado a mano conserva mejor el corte.

Ver la comparativa de ralladores de cocina.

4. Prensa de ajos

  • Acero inoxidable. Todos los modelos comparados lo usan; alguno especifica acero 18/10.
  • Prensa clásica o basculante. La clásica funciona como una pinza con bisagra. La basculante se apoya sobre el diente de ajo y se balancea presionando con la palma de la mano.
  • Accesorios. Hay modelos que añaden un pelador de silicona o un abrebotellas.

Mantenimiento: aclarar en cuanto se termina, porque los restos de ajo secos se quedan pegados en los orificios. Un cepillo pequeño ayuda a vaciarlos.

Ver la comparativa de prensas de ajos.

5. Escurridor plegable

  • Materiales. Silicona con aro de polipropileno o con marco de acero inoxidable; el marco metálico aporta rigidez.
  • Medidas abiertas y plegadas. Plegados, los modelos comparados se quedan entre 2 y 4,5 cm de altura; abiertos, entre 8,7 y 13 cm.
  • Asas. Las asas dobles facilitan sujetarlo con agua caliente.
  • Sets. Algunos packs incluyen dos o tres tamaños.

Mantenimiento: secarlo del todo antes de plegarlo, para que no quede humedad entre los pliegues de silicona.

Ver la comparativa de escurridores plegables.

6. Cascanueces

  • Material. Aluminio, acero cromado, hierro o madera de haya. El metal soporta mejor el esfuerzo diario; la madera tiene un uso más decorativo.
  • Aperturas. Algún modelo ofrece tres medidas para frutos secos de distinto tamaño.
  • Frutos admitidos. Los fabricantes indican nueces, avellanas, almendras o nueces de Brasil; para almendras y frutos pequeños hay modelos específicos.
  • Tamaño. Los modelos comparados miden entre unos 17 y 23 cm de largo y la mayoría pesa entre 200 y 260 g.

Mantenimiento: retirar los restos de cáscara y secar las piezas de metal sin recubrimiento para evitar el óxido.

Ver la comparativa de cascanueces.

Errores frecuentes

  • Meter tablas de madera o de bambú en el lavavajillas.
  • Guardar la tabla mojada y en horizontal.
  • Usar un afilador de pasada con cuchillos de sierra.
  • Dejar que el queso se seque en el rallador.
  • Plegar el escurridor todavía húmedo.

Calendario de mantenimiento

UtensilioDespués de cada usoDe vez en cuando
Piedra de afilarAclarar y secar al aireComprobar que la superficie sigue plana
Tabla de maderaLavar a mano y secar en verticalAceitar con aceite alimentario
RalladorAclarar enseguida y cepillarRevisar que no haya restos en las caras finas
Prensa de ajosAclarar y vaciar los orificiosLimpiar a fondo la bisagra, si la tiene
Escurridor plegableSecar antes de plegarRevisar los pliegues de silicona
CascanuecesRetirar restos de cáscaraSecar bien las piezas de metal

Todas las cifras proceden de datos de los fabricantes; el método se explica en la página «Cómo comparamos».

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